Trejo en uno de sus momentos más felices en Independiente tras anotarle a Olimpia (Foto: NA)
Trejo en uno de sus momentos más felices en Independiente tras anotarle a Olimpia (Foto: NA)

Van 42 minutos del primer tiempo y el corazón del Estadio Libertadores de Américaes una auténtica caldera. Independiente disputa un torneo internacional por primera vez luego de la crudeza de transitar por el ascenso. El club vuelve a latir al ritmo de su historia. Diego Vera pelea la pelota y Martín Benítez aprovecha la limpieza del choque de su compañero con un futbolista de Olimpia. Desborda y saca un centro al área. Juan Manuel Martínez Trejo aparece en soledad en el punto penal, abre con delicadeza su pie zurdo y empuja la pelota rumbo al gol. El impulso del pase a la red lo motoriza a correr desaforado. Estruja su remera y busca durante unos segundos el escudo –cercano al corazón– y lo besa desenfrenado. No sabe explicar bien por qué pero instantes después se encuentra en el piso explotando de alegría.

Cuatro años más tarde, Trejo se levanta temprano y pone en marcha el motor de su vehículo. La pelota acaba de darle la espalda. Lo espantó entre lesiones, infortunios y malas decisiones. Día a día, debe subir a su auto y esperar que la aplicación le indique los viajes a hacer para ganar el mango que ayude a su familia. La historia del ex Independiente que ahora maneja un Uber se filtra por las redes sociales y se da a conocer masivamente por intermedio de una entrevista con el programa partidario radial Rojos de Pasión (FM Late 93.1).

 
 
 
 
 

"La plata se acaba en un punto y hay que salir a hacer otra cosa. Uno no quiere estar encerrado maquinando en si lo vuelven a llamar para jugar y por eso salgo a hacer lo que hago. Empecé hace una semana de Uber y me encontré con mucha gente. El otro día llevé a una chica en Avellaneda y fue ella la que me reconoció", explicó.

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El tucumano Trejo irrumpió en primera división a fines del 2012 cuando tenía 20 años y el "Rojo" jugaba sus últimas fichas ante un inexorable destino: descender por primera vez a la B Nacional. Le tocó vivir la peor etapa del club pero el frío presente inmediato por el que transita el fútbol no se permite evaluar los contextos. Hay que rendir o rendir. "Estuve con contrato hasta 2018 con Independiente pero sin jugar. Sinceramente algunas cosas que no me gustaron, como por ejemplo no tener fútbol ni en Reserva. Eso se me hizo muy difícil", señaló.

Descendió, se había transformado en una pieza habitual del equipo en la B Nacional pero sufrió una rotura ligamentaria en su rodilla derecha. El fútbol empezaba a darle cachetazos. Pasó un año y medio entre tareas de recuperación y falta de oportunidades para concretar su retorno a los campos. Mauricio Pellegrino le dio oxígeno cuando parecía que se marcharía de Independiente. Anotó el gol de la clasificación ante Olimpia en la Copa Sudamericana. No le alcanzó de todos modos para afirmarse. Al poco tiempo buscó su lugar en Quilmes a préstamo, pero el destino otra vez quería ensañarse con él. Los ligamentos de la rodilla izquierdatambién cedieron. Nuevamente a empezar desde cero, pero esta vez de manera literal.

"Fue muy difícil a la hora de buscar club, porque me avisaron el última día del mercado que no iba a ser tenido en cuenta. Hice pretemporada con Chicago pero no tuve suerte", señaló el "Tucu". "Pase a las operaciones y cosas difíciles, estoy agradecido por la gente que estuvo cerca. Cuando estás arriba tenés un millón de amigos pero después aparece la gente que realmente está siempre", agregó el deportista que sumó 27 partidos oficiales con la casaca del "Rojo" y otros 10 en el "Cervecero".

El mediocampista por izquierda no volvió a jugar profesionalmente desde aquel octubre del 2016. Terminó su contrato con Independiente y debió buscar un nuevo destino. A sus 27 años, estuvo cerca de sumarse a Nueva Chicago en la B Nacional durante el último mercado de pases, pero finalmente desde el club le informaron que no contarían con él. Ya no había tiempo para buscar otra oportunidad, al menos por este semestre. ¿Qué hacer? Debió acudir a las herramientas que tenía a mano para solventar a los suyos y se subió al auto para laburar como uno más. Las luces encandilantes del fútbol ya no estaban encendidas por ningún lado y sólo eran los tenues focos de la ciudad su compañía.

"Lo que viví sobre mi trabajo en Uber me sorprendió y fue algo difícil que no me esperaba. Lo hice hace un mes y no queria salir a la calle por si me cruzaba alguien", confesó.

 

Uno de los golpes que le dio la vida fue la muerte de su padre hace unos pocos meses atrás: "Necesito laburar. Me toca mantener a mi familia y a mi mamá. Trato de que no les falte nada. Tuve que pagar el velatorio de mi papá que falleció hace cuatro meses. Nada fue fácil".

Sin embargo, la luz que le otorgó a su caso la visibilidad mediática abrió nuevas puertas y hasta el llamado de ex compañeros como Jesús Méndez para intentar darle una mano. El "Tucu" no baja los brazos. Debe cumplir una promesa: "Le prometí a mí papá que iba a volver a jugar al fútbol y estoy convencido de que lo voy a cumplir". Juan Manuel ahora espera por el próximo mercado de pases, entre las changas del momento y el esfuerzo por mantenerse a tono físicamente para aprovechar una nueva oportunidad de lo que ama.